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Acabar con el consumo fantasma: ahorra hasta 1.400 euros a las pymes

La inexistencia de herramientas de gestión energética implica que muchas empresas desconozcan por dónde, céntimo a céntimo, se escapa el gasto. Apagón que en el 68% se debe a los consumos fantasma, o lo que traducido a román paladino viene a ser dejar encendidos pantallas de ordenador, compresores, aires acondicionados, etc., cuando no hay actividad. En definitiva. “un montón de pequeñas cosas que generan un impacto importante”.

De hecho, según el estudio, de aplicarse medidas que acabasen con estos malos usos, el ahorro alcanzaría los 1.400 euros al año. “Incluso algo más”, puntualiza José María Jiménez, gerente y responsable de producción y eficiencia de MR Guitarras. En el caso de esta empresa familiar, con sede en la localidad toledana de Esquivias, mejorar la eficiencia en este apartado les supuso una rebaja de 1.500 euros en la factura de la luz.

A nivel sectorial quienes más padecen los calambrazos del consumo fantasma son la hostelería y las comunidades de propietarios, en concreto, un 75%. De ponerse las pilas y controlar los encendidos y apagados de garajes, calderas, entre otros, el gasto de las empresas del sector podría mermar entre el 7% y el 20%, o lo que en términos absolutos vienen a ser más de 500 euros por ejercicio.

  • Suma y sigue

La cosa no se queda aquí. Ajustar la potencia contratada, sustituir los filamentos de las tradicionales bombillas por iluminación led, instalar paneles de energía fotovoltaica o emplear coches eléctricos son otros de los retos a afrontar en los próximos años.

Cierto es que, por un lado, lo elevado del montante inicial y, por otro, el retorno a medio y largo plazo hace que “la inversión se vea como coste”, aclara Fernández Rey. Pero para muestra un botón y, “aunque al principio asusta, se capitaliza a lo largo del tiempo”, corrobora el gerente de MR Guitarras.

En su experiencia, la instalación de 300 paneles fotovoltaicos ha supuesto un desembolso de algo más de 80.000 euros. Ahora bien, el ahorro que les revierte anualmente es de entre 1.600 y 2.000 euros. “En cinco años se amortiza”, constata Jiménez. No solo eso, sino que “además, producimos energía que vendemos a una distribuidora”.

Las luces de cuarta generación o led tampoco se quedan atrás en lo que a ahorro se refiere. El informe de Endesa recoge que para las pymes éste es de 1.200 euros de media al año y que, en un 46%, la inversión se recuperó en menos de cuatro ejercicios.

Cifras que coinciden, a su vez, con las de MR, donde la apuesta de 4.000 euros en iluminación sostenible se está traduciendo en 1.000 euros menos en la factura.

Si bien todo lo anterior requiere de un esfuerzo inicial, en palabras del portavoz de Endesa, ajustar la potencia “es lo básico y lo menos gravoso para empezar”. Con ello, el baremo de ahorro es de entre 800 y 2.000 euros al año.

  • Fondos sin agotar

Toda vez conocidos los anteriores pros, huelga una pregunta: ¿qué necesitan las pymes españolas para ser más eficientes energéticamente? Las ayudas económicas no son razón de peso, ya que “muchos fondos estatales se quedan sin agotar”, aclara Fernández Rey.

La barrera está en la “falta de gestores y equipos de gestión energética. Las empresas, independientemente de su tamaño, deben dotarse de personal cualificado que destine su tiempo al análisis de los datos de consumo y a partir de ahí desarrollar estrategias de eficiencia energética”. Se añade que “el mercado de la energía está muy intervenido, lo cual ayuda muy poco a las buenas intenciones, opina Jiménez.

Tratos y trucos para reducir la factura

 

La factura de la luz se ha convertido en el Halloween particular para las empresas y consumidores españoles que suspenden en eficiencia. Coincidiendo con la efeméride del sector energético, que se celebraba a finales de octubre pasado, el comparador de precios Kelisto.es hacía público un informe en el que se revela que el trato con el proveedor más barato supone un ahorro medio de 117 euros. O lo que es lo mismo, casi un 10% sobre los 1.125 euros que pagamos cada año.

Lo cierto es que la entrada de propuestas diferentes por parte de comercializadoras como HolaLuzPodo o Weneru están dinamizando el mercado. No obstante, ser más eficiente depende también del truco. Según el último estudio de Junkers, entre un electrodoméstico clase A y clase G la diferencia de consumo alcanzaría los 600 euros.

Asimismo, y ahora que nos adentramos en el invierno, mantener la temperatura entre 19 y 21 grados y optimizar al máximo las horas de luz suponen otro pellizco de 189 euros.

Si a ello le sumamos detalles como no abrir la puerta del horno mientras está encendido, mantener la nevera a 5 grados y no poner el lavavajillas a 90, nuestra factura energética puede reducirse a la mitad.

 

Fuente: Cincodías

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