Los pasajeros que viajen en avión por Europa están un paso más cerca de contar con una protección reforzada frente a retrasos, cancelaciones y problemas durante sus desplazamientos. El Parlamento Europeo ha alcanzado un acuerdo provisional para actualizar la normativa de derechos de los pasajeros aéreos, una legislación que permanecía prácticamente intacta desde 2004.
El pacto, respaldado por unanimidad por la delegación negociadora del Parlamento Europeo en el Comité de Conciliación, mantiene uno de los aspectos más importantes para los viajeros: el derecho a recibir una compensación económica cuando un vuelo acumule más de tres horas de retraso. Además, incorpora nuevas garantías como reembolsos más rápidos, asientos gratuitos para los menores junto a sus acompañantes o una mayor transparencia en el precio final de los billetes.
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha defendido que la Eurocámara “siempre ha sido el mayor defensor de unos derechos sólidos para los pasajeros aéreos” y ha asegurado que el acuerdo aportará “más transparencia y previsibilidad” tanto para consumidores como para aerolíneas.
Uno de los principales puntos de la negociación era evitar que se rebajaran los derechos actuales de los pasajeros. Finalmente, el Parlamento Europeo ha conseguido mantener el derecho a reclamar una indemnización cuando un vuelo llegue con más de tres horas de retraso, sea cancelado con menos de 14 días de antelación o se deniegue el embarque.
Las compensaciones seguirán dependiendo de la distancia del vuelo: 250 euros para vuelos de hasta 1.500 kilómetros; 400 euros para trayectos de entre 1.500 y 3.500 kilómetros y 600 euros para vuelos de larga distancia. En estos últimos casos, las compañías podrán reducir la indemnización a la mitad si ofrecen un transporte alternativo que permita llegar al destino con un retraso inferior a cuatro horas.
No obstante, las aerolíneas quedarán exentas de pagar compensaciones cuando el retraso o la cancelación se deban a circunstancias extraordinarias ajenas a su control, como fenómenos meteorológicos extremos, catástrofes naturales, conflictos bélicos, pasajeros conflictivos o huelgas en aeropuertos, servicios de navegación aérea o empresas de asistencia en tierra.
MÁS ASISTENCIA SI EL VUELO SE RETRASA
El acuerdo también refuerza la obligación de atender a los pasajeros que queden bloqueados durante una incidencia. Las compañías deberán ofrecer refrigerios cada dos horas de espera, comida a partir de las tres horas y, cuando sea necesario, alojamiento durante un máximo de tres noches en caso de retrasos prolongados.
REEMBOLSOS MÁS RÁPIDOS Y MENOS TRÁMITES
Otra de las grandes novedades afecta a las reclamaciones. Las aerolíneas estarán obligadas a informar electrónicamente a los pasajeros afectados, en un plazo máximo de cuatro días desde la finalización del viaje, sobre cómo solicitar la indemnización correspondiente. Además, esa información deberá facilitarse sin necesidad de disponer de una aplicación móvil o de una cuenta de usuario.
Los viajeros tendrán nueve meses para presentar la reclamación, mientras que las compañías dispondrán de un máximo de 30 días para abonar la indemnización o justificar, con arreglo a la normativa, por qué no corresponde el pago.
ASIENTOS GRATIS PARA LOS MENORES DE 14 AÑOS
El Parlamento Europeo también ha introducido mejoras específicas para las familias y los colectivos más vulnerables. Las compañías estarán obligadas a sentar gratuitamente junto a su acompañante a cualquier menor de 14 años, evitando así que las familias tengan que pagar un suplemento para viajar juntas.
Ese mismo derecho se extenderá a personas con discapacidad o movilidad reducida y también a mujeres embarazadas. Además, los pasajeros con discapacidad tendrán derecho a recibir asistencia, transporte alternativo e indemnización si pierden un vuelo porque no recibieron la ayuda necesaria para llegar a tiempo a la puerta de embarque.
MÁS TRANSPARENCIA EN LOS PRECIOS DEL BILLETE
Las nuevas normas también obligarán a aerolíneas, agencias e intermediarios a mostrar desde el primer momento el precio real del billete, incluyendo el equipaje de mano permitido. Aunque las compañías podrán seguir ofreciendo tarifas reducidas para quienes decidan viajar sin equipaje de mano, el pasajero conocerá desde el inicio todas las condiciones y costes asociados.
Asimismo, dejará de cobrarse por corregir errores ortográficos en el nombre del viajero o por imprimir una tarjeta de embarque después de haber realizado la facturación. Los pasajeros conservarán además el derecho a utilizar una tarjeta de embarque digital o imprimirla por su cuenta sin que ello pueda ser motivo para impedirles subir al avión.
“HEMOS PUESTO A LOS PASAJEROS EN EL CENTRO”
El vicepresidente de la comisión de Transporte y Turismo del Parlamento Europeo, Virginijus Sinkevičius, ha asegurado que, tras más de una década de negociaciones, Europa ha logrado actualizar la normativa “manteniendo firmemente a los pasajeros en el centro”.
En la misma línea, el eurodiputado Andrey Novakov ha defendido que el Parlamento ha cumplido su compromiso de proteger los derechos de los viajeros, especialmente de las familias, las personas con movilidad reducida y los consumidores en general.
AÚN FALTA LA APROBACIÓN DEFINITIVA
El acuerdo todavía deberá superar un último trámite institucional. Tanto el Parlamento Europeo como el Consejo disponen ahora de seis semanas -prorrogables dos más- para ratificar el texto definitivo tras la revisión jurídico-lingüística.
La votación definitiva en el Parlamento Europeo está prevista para el próximo mes de julio. Si recibe el visto bueno, Europa contará por primera vez en más de veinte años con una actualización integral de los derechos de los pasajeros aéreos.
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